Confundida y hambrienta
Le Observo fijo igual que antes.
Yo no comprendí realmente
que buscaba en mi...
Si me trataba inconstante
Y con cierto desprecio.
A veces perturbadoramente dulce
A veces tremendamente hostil
Un arco iris arde en mi débil ingenuidad
Sólo para creer
Y acariciar su piel.
(Una vez más Una vez más
Una última vez)
Me enferma de júbilo y placer.
Aprendí a quererlo...
Amarle por los sueños
Despedirlo al amanecer, Al despertar.
Pensé que moriría lento por no poderlo nunca tener
Pero vivía en cada actuación sobre sus gestos
Debí no obsesionarme del
Rasgar su incorrompible intelecto
Del mitigar su comportamiento
Probablemente siempre lejos
Más nunca ausentes
De memorias de tu cadáver bajo mis piernas
De tus besos, de las manos frías manipulando las caderas
Sin miedos congelando mis pestañas.
Yo te envolvía y tú me necesitabas.
Pero nunca me extrañabas.
Quizá Arranque mis complejos
Siempre respetando tu silencio
Y debí morir contigo, desde ti
Amor tú piel, Es la sensación que me mantiene confundida y hambrienta
Aunque tu impenetrable egoísmo
te juegue acertijos, mi estereotipo de elección
habré corrompido
a fin de sangrar y desaparecer con tu olvidó.
Ana Lerma 2015
Comentarios
Publicar un comentario