desconcierto paternal.
Faltan leyes más inflexibles, falta más cultura y valores. Falta retomar las tradiciones y el respeto por la familia, falta amor, chingado.
Muchos padres les otorgan la responsabilidad de los dispositivos móviles a sus hijos, quienes son incapaces de sostener conversaciones mirando con atención y humildad, directamente a los ojos del interlocutor.
Todos los días hay un caso nuevo relacionado con muerte, violación, rapto y trata de blancas. Cada día muchos padres deben dejar a sus hijos para trabajar, sin tener conocimiento adecuado sobre la institución, guardería, primaria, o secundaria y si tienen realmente personal capacitado. Y al llegar agotados, deben decidir si hablan un poco con los hijos o mejor toman un descanso o un baño. Los niños dejan de querer escuchar, pierden interés muy rápido cuando les proporcionas muchas comodidades... Pero suelen querer llamar la atención de otras personas, ajenas al hogar. Muchos padres simplemente se desploman, y otros tantos no quieren aceptar que ya no tienen autoridad ni control sobre sus criaturas, ¿Que hice mal? Los patrones se van repitiendo, y el resultado son familias que viven a duras penas, a rastras.
Todos los días, en cada puerta, en cada portón, en cada ventana, hay una historia, un hogar, una familia viviendo el día a día, con la incertidumbre dé ¿Lo estaré haciendo bien, hoy?
El país no ha dejado de estar de luto, y sin embargo es decepcionante como el morbo de las personas, es capaz de convertir la tragedia en memes e insultos.
Los abuelitos no se equivocan cuando dicen, ya los chamacos están echados a perder, se pierden los valores, ya no hay respeto.
Todo es a consecuencia de no saber cómo adaptarse a la modernidad y con la velocidad de la tecnología, parecemos sombras en austeridad intentando parecer razonables y bondadosos.
Yo los invito a abrazar más a sus hijos, a qué dialoguen en familia y que incluyan juegos o actividades juntos.
Porque no podemos arreglar nada, ni podemos cambiar el mundo, criticando y juzgando, pero al menos podemos intentar rescatar a los nuestros de este mundo tan enfermo, y que de perdido, lo piensen dos veces antes de tomar una mala decisión.
Abrazos, mucha fuerza, bendiciones
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